
Yo no quiero un amor civilizado, sólo morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres…
Febrero 22, 2008
Ando con una gripe, de las memorables. Me duele todo, pero me puse al PC esta tarde y me encontré con mi amigo Paco, el que dejó su Andalucía para irse a Venezuela con su novia que es de allí.
Hablando de todo un poco llegamos a las delicias y desencantos de la convivencia. Y es así, es que todos tenemos nuestras costumbres y manías. A mí siempre me da que pensar cuando me toque compartir mi espacio con alguien.
Es que a pesar que mi cuarto parece la parada del bus (porque es un lugar de concentración, no me malentiendas jajaja, lo que pasa es que por algún extraño motivo las reuniones relevantes e irrelevantes de la familia, y con mis amigos se dan en mi cuarto!) porque la gente entra y sale, yo no tengo privacidad. Por cierto, hace poco me pasó algo terriblemente vergonzoso porque nadie se toma la molestia de llamar a la puerta.
A lo que iba, todo mundo tiene abierta la puerta de mi cuarto, pero es mi espacio, en él hago mis desastres (desordeno, leo, tiro libros, CDs, pinto, dibujo, diseño, trabajo con cerámica, etc. En suma es también mi taller) y no permito que alguien pretenda cambiar algo de lugar, ni la basura (que vamos, le doy al recicle de materiales también xD). Yo tengo mis cosas ahí de una manera no tan estética, pero sí cómoda para trabajar. Adoro mi cuarto, es para mí ese espacio que sé que un día extrañaré mucho cuando lo deje, y siempre me pongo a pensar que quizá pueda organizar los mismos desastres en otra casa, en otra habitación, pero ese ya no será mi dormitorio, porque me tocará compartirlo con alguien más, alguien que seguramente no tolerará mi estilo de vida. Que vamos, yo reconozco es un poco (ni tan poco) insoportable (hay que preguntarle a mi hermana jajaja). Ni qué decir de compartir la cama, que yo cuando duermo acompañada, me la paso en vela, no lo soporto, me gusta ser ama y dueña de cada centímetro de cama, de todas las almohadas, las sábanas y cobertores; la luz se apaga cuando yo termino de leer y la hora es relativa. Pobre de quien encienda la luz en la mañana… puede morir de un almohadazo.
Ahora que los días se vienen con propuestas y me cuentas tus ilusiones e ideales para el futuro, yo me pregunto: Llegado el día, ¿nos soportaremos? Sé que tendré que ceder, pero no sólo yo, que quede claro xD. Porque el amor es lindo y parece que más en primavera y cuando cada uno duerme en su casa jajajajaja…
¿Y si te digo que si me caso contigo o con quien sea, será porque el mundo del hombre necesita un papel con unas firmas, y que ese día preferiría vestir jeans y unos botines vaqueros y no invitar a nadie y sobre todo a nadie que llore, que no diga lo mucho que crecí y que no ose tirarme arroz porque me costará mucho sacar los granos de mi enmarañada melena?
Que Dios te coja confesado porque parece que no quiere librarte de mí…










vaya! dejarlo todo por amor es en verdad valiente
seeee, y loco! xD pero a veces vale la pena!