
El sábado pasado tuve otra fiesta en casa, trabajé como esclava, para variar. Me cansé, como de costumbre, y acabé muerta. Pero la fiesta me gustó. Sobre todo el poder conversar con Lu a solas en el balcón, y luego ya con algunos de los chicos, en la hora de las confesiones. Me animé a hasta a tomarme menos de medio vacito de cerveza. Primer vaso en mi vida, de donde han tomado los demás. Pero era la ley del borracho, era el cumpleaños de uno de los que estaban en el balcón, así que luego de sentir el olor que me trajo recuerdos de la niñez, del abuelo y del tío Juan, me mandé seco y volteado aquella minucia. Me quedó la idea de que me había hecho daño, y bueno, no sé, lo que sí sé es que soy una cabeza de pollo y que definitivamente sí se me subió esa miseria a la cabeza.
El domingo dormí poco, creí que podría descanzar y aliviarme de la resaca de todo lo vivido, pero no. El lunes, tenía la ilusión de dormir por fin, pero a las 5:00 AM mi madre me pasó la voz y me dijo: Qué no te acuerdas que hoy tienes cita en el hospital?
Joder! sí, era cierto, y era la cita que había estado esperando desde el mes pasado, así que con todo el dolor en el cuerpo y el sueño atrazado, tuve que levantarme y prepararme para salir.
Como no hay pase (por las obras) a mi madre no se le ocurrió mejor idea que ir caminando. A mí me gusta caminar, pero no cuando tengo que llegar temprano y debo ir matándome por ahí para no perder la cita.
Con todo el cansancio llegué muerta al hospital, pero anda, que vaya usted acá, no mejor para allá, que haga la cola aquí, y ahora váyase por allá, pregunte en la ventanilla tal, le he dicho que no es por acá, sino por allá, cerca de cafetín, siga derecho… Mire, su cita es para las 2:00 PM, así que vuelva a la 1:30.
Y vamos que de regreso a casa, caminando otra vez, pero con más calma. A medio día la hostoria fue similar, pero mientras iba camino al hospital, se me rompió una sandalia, le había dicho a Lu el día sábado que se rompería, pero no pensé que en un momento tan inoportuno. No tuve tiempo de sentir pena por mis sandalias favoritas, esas que hacen parecer que no llevo zapato alguno, porque son invisibles. Pensar que pagué un platal por ellas en una de esas tiendas fichas… A Dios gracias estaba cerca de un mercado, así que me fui cojeando y me compré un par de sandalias de S/. 5.00 (recordé la vez que al abuelo le prohibieron el paso a un restaurant por no llevar camisa, tuvo que ir a comprar una porque a él no lo dejaban sin el gusto de comerse un cebiche) más cómodas para caminar… xD
Solucionado el percanse, llegué al hospital nuevamente, muerta, y faltando 15 minutos para mi cita, claro que eso es un decir. El médico que me atendería llegó como media hora luego (yo no sabía que era él, pero me llamó la atención cuando lo vi entrar), en el consultorio empecé a soltarle el rosario de mi vida… de momento sólo lo más saltante, lo del 2005 para acá. porque tratar 27 años de vida, es demasiado para una consulta en un hospital.
Tomó sus apuntes, mientras le miraba fijamente a los ojos y él me rehuía (la gente siempre rehuye a mi mirada fija, pero creí que el doctor no lo haría!), y ahí estaba yo, por fin como había querido, enfrentando a un psiquiatra. me hizo algunas preguntas que me parecieron tontas, pero él sabrá porque las hizo, Para variar, me dio a entender que lo mío necesita atención, pero no es tan grave (y bueno con los pacientes que vi afuera… yo me veía super bien, pero ya digo, soy buena actriz, es todo)
Las pequeñas fobias acumuladas, me las tradujo en algo que ya sospechaba: (me autoanalizo y documento en distintos campos desde los 17) Agorafobia, el resto fue: Pánico, y Síndrome depresivo. O sea, nada para sorprenderme. (lo que pasa es que sin su firma yo no puedo ir a terapia o tomar algún medicamento) Ya lo dijeron la pelirroja y mi psicóloga hasta hace poco, yo no estoy loca y en realidad estoy mejor de lo que creo. Tendré que creerles.
La agorafobia es la fobia o miedo irracional más comúnmente visto en consulta. De acuerdo con la etimología de la palabra, esta se relaciona con el miedo a los lugares abiertos (”agora”= plaza; “phobos”= miedo).
En general, el término agorafóbico se suscita a que se teme cualquier lugar o situación en la que la persona afectada se sienta desprotegida y del que le sea imposible huir inmediatamente a un lugar considerado por ella misma como “seguro” y/o recibir ayuda.
La agorafobia suele incluir o desarrollar en la persona afectada otras fobias más específicas, tales como: el miedo a los lugares cerrados (claustrofobia), a las alturas (acrofobia), al agua (hidrofobia), estar rodeado de gente (fobia social), a las enfermedades (hipocondria), a la noche (nictofobia) e incluso al sexo (erotofobia).
El agorafóbico tiende a evitar situaciones potencialmente ansiógenas como: salir de casa, usar transportes públicos, ir de compras, comer en restaurantes, entrar al cine, hacer deporte, viajar, estar en lugares públicos, áreas amplias, etc., lo que generalmente presenta un grave problema para la persona afectada por este trastorno, debido a que casi nunca deja su hogar, y al hacerlo, generalmente, presenta una gran cantidad de ansiedad causada por el pánico.
Este trastorno tiene un mayor porcentaje de pacientes mujeres que hombres.
Al igual que otras fobias, el tratamiento más habitual es de tipo conductual, o cognitivo-conductual
Y bueno a los lugares abiertos como el campo, la playa vacía en invierno, y así por el estilo, me encantan, me hacen sentir viva. Pero algunas de las fóbias específicas sí las tengo, la claustrofóbia (pensar que un día yo supe viajar en posisión fetal rodeada de maletas…), la fobia social… bueno eso me pasa sólo en los lugares demasiado concurridos, luego, no, porque participo en un grupo de unas 30-40 almas y me siento bien ahí. La hipocondría sí la tengo, lo reconozco, pero no llego a extremos (todavía xD), más que nada le temo a padecer las enfermedades que me tocarían por herencia en la rifa. Las otras no las tengo, y menos mal xDDD porque en las alturas me siento libre y con poder para recepcionar el mejor aire del mundo. Y el agua y el sexo son necesidades básicas.
Ya tengo mi prescripción médica, pastillas que no tomaré porque tengo antidepresivofobia ¬¬ (la primera experiencia fue traumática) , y lo más importante para mí: mi cita para mi terapia cognitivo-conductual.
Por lo demás, todo vaaa~… Te sigo pensando al despertar y al acostarme, también en las horas difíciles, sigo practicando italiano, sigo escribiendo una novela, sigo con el corazón partío’, sigo con mis amigos, me eligieron directora del club xD, y por fin mi abuela se largó de la casa.
La agorafóbica dice ahora: Hasta la próxima.